Descubre cómo lograr el jardín perfecto con las claves del paisajista Gonzalo Morillo.
Un jardín bien diseñado no es un lujo ni un extra decorativo, es una extensión de la vivienda, una capa más del proyecto residencial y, según los profesionales del sector, una de las que más influye en el bienestar de quienes la habitan. Gonzalo Morillo, paisajista, ingeniero forestal y fundador del estudio Locus Landscape Architecture, lo lleva demostrando proyecto a proyecto.
El pasado fin de semana nos acercó de forma inmersiva a este apasionante mundo en el monográfico de paisajismo que impartió dentro del programa de IDEQUO Experience y en esta entrevista para Nuevo Estilo nos da las claves para conseguir un jardín perfecto.
Puedes leer la entrevista completa aquí.
El paisajismo no es jardinería, es construir una atmósfera
La primera distinción que hace Gonzalo Morillo es conceptual. Un proyecto de paisajismo no consiste en elegir plantas o colocar arriates. Consiste en dar forma a una experiencia a través de la naturaleza: ordenar la luz, la sombra, la proporción y la materia viva para que un lugar pueda ser sentido y habitado. La vegetación es esencial, pero es parte de una composición más amplia en la que todo responde a una intención.
Topografía, recorridos, relación con la arquitectura, integración de los elementos que estructuran el espacio exterior: todo forma parte del mismo proyecto.
Tres ecologías en equilibrio
Para Morillo, cualquier jardín nace del equilibrio entre lo que él llama tres ecologías: la del lugar, la de la arquitectura y la de la persona que lo habita. A partir de ahí entran los condicionantes técnicos, y el primero de todos es el clima, que define el tipo de vegetación y el carácter general del jardín. Muy ligado a él está el suelo, un factor que se suele subestimar y que resulta casi igual de decisivo. La orientación, los vientos y la localización completan el cuadro.
Pero más allá de lo técnico, hay algo que el proyecto también debe resolver, y es entender cómo se quiere vivir ese espacio. Y muchas veces el propio cliente aún no lo sabe con claridad. Ahí es donde el paisajista interpreta, anticipa y propone.
El jardín perfecto no es el más espectacular
La definición que da Morillo del jardín ideal es precisa y contraintuitiva: el jardín perfecto es el que parece inevitable, como si siempre hubiera estado ahí. No el más llamativo, sino el que genera armonía de forma casi inconsciente. Cuando algo está fuera de lugar, el ojo lo detecta de inmediato. Cuando hay coherencia, proporción y una buena relación con la luz, el espacio se vuelve envolvente y transmite calma.
Esa coherencia implica que materiales, texturas, vegetación e incluso olores respondan a un mismo lenguaje, conectado con el entorno, con la arquitectura y con quien lo habita.
Un jardín que evoluciona y emociona
A diferencia de otros elementos de una vivienda, el jardín cambia. Las estaciones, la luz, el crecimiento de las plantas y los pequeños ecosistemas que se van generando hacen que se descubra poco a poco. Esa capacidad de evolucionar con el tiempo, y con las personas que lo habitan, es parte de su valor más profundo: no solo diseña espacios, sino experiencias que permanecen y acaban formando parte de los recuerdos.
¿Quieres descubrir todos los detalles del jardín perfecto según Gonzalo Morillo? Lee la entrevista completa en Nuevo Estilo.












